Como bien nos ha pasado Rocío, hoy os dejamos con un artículo que a mi, personalmente, me deja un sabor agridulce. En unos momentos, cuando hayáis leído la noticia, veréis de que os hablamos. Es un poco larga, así que paciencia, os aseguro que merece la pena:
De artistas a simples productos
Andy & Lucas derrocharon simpatía y educación en el concierto Cerceda Contigo, en el que también actuó un David Bustamante al que se le han subido los humos
Firma: Marta Valiña
David Bustamante levantó pasiones en el primer concierto Cerceda Contigo, celebrado el viernes por la noche en el parque acuático de la localidad. Más de 4.000 personas, chicas en su mayoría, siguieron los explícitos movimientos de cadera del cántabro de San Vicente de la Barquera, quien presentó, entre gritos cercanos al éxtasis, su último trabajo discográfico, A contracorriente , que en apenas unas semanas se ha convertido en número uno en ventas. Sobre el escenario David Bustamante derrochó simpatía, demostró que lejos quedan los tiempos en los que lloraba a moco tendido en Operación triunfo y que, por fin, ha aprendido a bailar, aunque sus movimientos se asemejen sospechosamente a los de Chayanne y en algunos momentos pareciese que más que danzar estaba recibiendo descargas eléctricas. Sobre el escenario derrochó simpatía, pero detrás de él se comportó como un niño caprichoso, como un divo al que se le han subido los humos y al que protege un mánager malencarado y maleducado, que se creía en el derecho de decidir cuando un fotógrafo podía, o no, apretar el disparador.
David Bustamante, al que más le habría valido cantar en playback para ahorrarse los múltiples momentos de desafino (el directo es muy cruel), accedió a fotografiarse con media docena de privilegiados fans (siempre la misma pose e idéntica sonrisa artificial), pero se negó a pronunciar ni una sola palabra. Ni el típico «me encanta Galicia». Su mánager lo impidió a pesar de los múltiples esfuerzos de los responsables de la empresa Acromion, encargados de organizar, de forma excelente, los actos de inauguración del aquapark cercedense.
Bustamante demostró el viernes, para regocijo del implacable jurado de Operación triunfo Risto Mejide, que es un producto. Un producto que vende discos como churros, pero que se le han subido los humos y se cree que es un artista.
El cántabro defraudó en el cara a cara, todo lo contrario que los dos jóvenes gaditanos que subieron al escenario antes que él. Andrés Morales y Lucas González, Andy & Lucas, hicieron honor al título de su último disco, Con los pies en la tierra (2008), y derrocharon simpatía y educación antes de su actuación. Achucharon a los fans, se sometieron a una intensa sesión de fotos con los seguidores e incluso se atrevieron a cantar a capela. Y todo sin perder la sonrisa.
Los dos jóvenes confesaron que «la cosa está muy malita» en la industria discográfica y Lucas, quien durante su infancia vivió varios años en Vigo (su padre fue jugador y entrenador del Celta), anunció que en diciembre, «para las Navidades», saldrá a la venta su nuevo trabajo discográfico. Seguirá la estela del flamenco-pop-romántico que el viernes resonó fresco (ellos sí controlan el directo) ante un público que bailó y coreó sus temas más conocidos a la espera de que la «estrella» saliese al escenario.
El del viernes fue, pese a la inaccesibilidad de Bustamante, un concierto bien organizado, en el que los voluntarios de Protección Civil de Cerceda y Coristanco trabajaron codo con codo con los bomberos de Carballo, mientras los agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil evitaron los caos de tráfico. Una gran fiesta para abrir la temporada de verano del parque acuático que ayer continúo con una jornada gastronómica dedicada a las fabas de Lourenzá, que probaron los alcaldes de Cerceda, Tordoia, Oroso y Lourenzá, José García Liñares, Antonio Pereiro Liñares, Manuel Miras y Vidal Martínez-Sierra, además de aquellos que le pusieron buena cara al mal tiempo y se animaron a visitar el aquapark. Las habas dejaron un buen sabor de boca. Mucho mejor que Bustamante.
No sé como se os habrá quedado el cuerpo después de leer este artículo de La Voz de Galicia. Tenemos que reconocer desde el blog que estamos muy felices de leer como Andy y Lucas, o mejor dicho Andrés y Lucas, dejan el pabellón bien alto allá por donde van. Pero tristes porque otros artistas de su talla sucumban a los encantos de la fama, o a los consejos de las malas compañías, y sus seguidores tengan que leer cosas como estas. ¿Vosotros qué opináis?