
Andy & Lucas, al comienzo del espectáculo. Durante el mismo,
los artistas se cambiaron tres veces de vestuario
No hubo sorpresas. Los gaditanos tocaban en su tierra y eso se notó ayer en los dos conciertos que ofrecieron en el Teatro Falla. ¡Y qué dos conciertos! El público comenzó a hacer cola a las 17.00 horas, dos horas y media antes de que se abriesen las puertas del recinto. Las primeras, dos chicas de Arcos que rozaban la veintena. Su ilusión, verlos de nuevo en persona. Nervios, expectación y muchas ganas de ver a Andy & Lucas se mezclaban en la fila del Falla, en la que no faltaron, mujeres, muchas mujeres, y hombres. Que todo hay que decirlo. Ellos, que en su mayoría venían acompañando a sus parejas, se hacían los remolones pero una vez dentro, les pudimos ver cantando como cualquiera de ellas.
Y es que nuestros chicos se metieron en el bolsillo a cada uno de los espectadores. Para empezar, nada más atravesar la puerta del teatro, nos esperaba stand de merchandising, abordado a la salida, y la entrega de un poster y una tarjeta con la promoción de su último trabajo y un resumen de sus logros y premios como cantantes. El público encantado con el detalle, se apresuró a ocupar sus asientos. Sin duda, la zona Paraíso fue la que más guerra dio en ambos conciertos, pero ni el patio de butacas ni los balcones se quedaron atrás. Los asistentes reclamaban la presencia de sus ídolos, los cuales, saltaron al escenario entre el humo y las luces del Falla. Un momento histórico para todos.
Con los artistas arrodillados ante su público. Así terminó la tarde noche más «emocionante» de Andy & Lucas, que ayer hicieron historia en Cádiz con su doblete de actuaciones en el Gran Teatro Falla. La entrega fue mutua. Fruto de una simbiosis perfecta que se gestó en diciembre, cuando el dúo confirmó su presencia en el Coliseo de la ciudad. LA VOZ.
Crónica de los conciertos